viernes, 24 de abril de 2009

La música un nuevo mundo...

Si pensamos en los inventos tecnológicos uno de los más antiguos debe ser la música, creo que desde sus inicios el hombre buscaba en ella o en sonidos agradables para sus oídos una forma de liberación o de acompañamiento para cierta acción. Por eso, hoy sería muy difícil separar de nuestra historia la música, pues ella ha evolucionado a la par con nosotros, causando ciertas sensaciones en nuestro cuerpo, y digo cuerpo porque la música nos llena en todo, o acaso al escuchar una melodía que nos encanta nuestros ojos no se ponen vidriosos, o nuestra piel no se eriza, o nuestro estomago se revuelve, y o por si fuera poco el corazón late de una manera distinta… todo ello ocurre ya que al escuchar una determinada melodía o canción ineludiblemente se vienen a nuestras memorias recuerdos y añoranzas tan personales, que posiblemente hemos unido inconscientemente a la música.

En esta oportunidad quiero hacer especial mención al efecto Mozart, pues desde antaño a causado gran furor a causa de los múltiples beneficios que trae consigo además del deleite que es escuchar tan bellas melodías. Estudios científicos han demostrado que la música de Mozart causa gran influencia positiva en el desarrollo y en el comportamiento de los bebés, proporcionándole mayor desarrollo intelectual y creativo

Para entender lo especial de esta música, Tomatis un otorrinolaringolo francés nos comenta que en toda la música de Mozart, es decir, en sus frases, en sus ritmos y en sus secuencias hay una sensación de libertad que nos permite respirar y pensar con facilidad, ya que transmite algo que potencia el nivel creativo de cada persona. En las obras de Mozart todo está perfectamente ligado, lo que repercute en un sentimiento de seguridad duradera, pues uno no se cansa de escucharlo, sino que todo lo contrario, su música nos conduce a un lugar donde comenzamos a ser nosotros mismos.





Ahora bien, la música y de forma especial el efecto Mozart, desde la temprana edad, contribuye a crear nuevas conexiones neuronales, al mismo tiempo que hacen viva la música en el corazón en desarrollo del bebé. Todo esto es a causa de los estímulos (música) que son captados antes de que el bebé nazca, percibiéndolos por primera vez a través del cuerpo, y luego por el oído. Ya al quinto mes de gestación las conexiones del sistema auditivo están lo suficientemente desarrolladas para que el cerebro procese totalmente el sonido; y a medida que el cerebro sigue desarrollándose el oído actúa como un sintonizador, percibiendo el ritmo y la forma de los sonidos que le llegan. La música a temprana edad es recordada en años posteriores por los mismos niños, prefiriendo éstos lo que sus madres escuchaban y cantaban durante el embarazo.


Por lo anterior, los ritmos musicales, las canciones melódicas y la misma armonía de la música estimulan diferentes sectores del cerebro humano, potenciando en el infante diversos aspectos en cuanto a las áreas motrices, lingüísticas, cognitivas, emocionales, creativas y sociales. Por tal razón, la música armónica es utilizada terapéuticamente en casos de dificultades de diversa índole, como por ejemplo, al hablar o intelectuales.


Para finalizar, no me queda más que decir:

¡A disfrutar de tan grandiosas melodías!


Para leer más sobre el efecto Mozart puedes visitar el siguiente sitio: "Pourquoi Mozart?" de A. Tomatis (haz click en el libro):




Bibliografía utilizada:

Campbell, Don (2001): “El efecto Mozart para Niños”. Ediciones Urano, Barcelona.

Tomatis, Alfred: "Pourquoi Mozart?"

Claudinsky

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