martes, 26 de mayo de 2009

"Con frecuencia el suelo se pliega de manera tal..."

Todos hemos subido o bajado alguna vez una escalera para llegar a algún lugar más alto o bajo del lugar en que nos encontramos, o bien más de alguno ha leído “Instrucciones para subir una escalera” de J. Cortázar. Sí, como han podido deducir esta vez escribiré sobre las tan famosas y a la vez ignoradas escaleras.
Para comenzar una escalera es una “construcción diseñada por el hombre para unir varios espacios situados en diversos niveles en vertical, dividiéndolo en alturas reducidas con un lugar para poner el pie, llamadas escalones.” Estas construcciones son una de las más antiguas de la historia de la arquitectura, jugando siempre un papel central en la historia de la humanidad. No existen registros fehacientes sobre cuando se inventó la primera escalera pero se cree que su primera aparición fue hacia el año 6000 antes de Cristo.
Las primeras escaleras eran precarios troncos encajados entre sí, cuyo fin era adquirir posiciones estratégicas para la supervivencia. El primer uso que se les otorgó a esta construcciones fue el de superar las dificultades del terreno como valles o montañas, logrando transitar los accidentes geográficos lo más rápido y seguro posible. Otro punto muy importante para la creación de las escaleras es que la altura podría significar, para esa época, la diferencia entre la vida y la muerte.

Por lo anterior, se puede inferir que este objeto debía satisfacer una finalidad concreta, es decir, debía responder como solución a un problema, mas a lo largo del tiempo recibió un carácter sacro. Surgiendo años después, en China, la primera escalera de granito que conducía a la montaña Sagrada en Tai Shan. Confucio relata en una de sus historias haber subido hasta la cima de ésta en el año 55 antes de Cristo. Por tanto, a la escalera se le atribuyó un significado religioso, pues a través de ella se podía unir el cielo con la tierra, ascendiendo a la altura divina, simbolizando además la entrega hacia la luz, el sol, y hacia el camino de los dioses. Otros ejemplos de escaleras construidas con fines religiosos es la escalera bíblica de Jacob, la Torre de Babel, las pirámides de Egipto, la escalera celestial de Shantung en China y las escaleras astronómicas de la India.




En la Edad Media, las escaleras se apoderaron de los castillos y conventos, ubicándose preferentemente en las torres y miradores, respondiendo a la estructura y reflexiones estratégicas sobre la defensa de estos edificios. Durante este periodo se proliferaron las escaleras caracol, ya que su forma brindaba posiciones estratégicas a los soldados que defendían el castillo, se construían sin barandas con el fin de dar ventaja al soldado que se encontrara en la parte superior, pues éste tendría suficiente espacio para poder manejar su espada con la mano derecha, por el contrario, el soldado ubicado en la parte inferior no tendría mayor rango de movimiento de su mano derecha por la ubicación de la pared, además su cabeza estaría a una altura fácil de alcanzar por su adversario, convirtiéndose en un blanco fácil. Además el no utilizar barandas permitía empujar al adversario al vacío.


Al pasar los años, la construcción de las escaleras y por ende su significación ha ido cambiando, apareciendo escaleras invitadoras, espaciosas y representativas. En el siglo XIX, Peter Nicholson desarrolló un sistema matemático para escaleras y barandas acercando el arte a una construcción que cada vez más sale del diseño convencional de hierro y madera pasando a materiales como el acero inoxidable, el vidrio y el titanio, otorgándoles un aspecto más futurista y elegante.


Para finalizar... Las escaleras siempre nos han conducido y, por ende, siempre nos conducirán a algún lugar...
Claudinsky.

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